No hablamos de encargar una obra decorativa. Producimos piezas que responden a un concepto, a un espacio y a un contexto de exhibición. Eso implica investigación previa, pruebas de material y una conversación larga con el artista o el curador antes de tocar cualquier herramienta. Si el encargo busca solo un objeto bonito para una pared, no es lo nuestro.